Me acostumbré a ser un grito que no se deja callar.

Olga Juliana Rojas



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Herramientas Digitales

06.05.2014 22:40

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 Mario Benedetti

Amor, de tarde

  1. Es una lástima que no estés conmigo

    Cuando miro el reloj y son las cuatro
    Y acabo la planilla y pienso diez minutos
    Y estiro las piernas como todas las tardes
    Y hago así con los hombros para aflojar la espalda
    Y me doblo los dedos y les saco mentiras.

    Es una lástima que no estés conmigo
    Cuando miro el reloj y son las cinco
    Y soy una manija que calcula intereses
    O dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
    O un oído que escucha cómo ladra el teléfono
    O un tipo que hace números y les saca verdades.

    Es una lástima que no estés conmigo
    Cuando miro el reloj y son las seis.
    Podrías acercarte por sorpresa
    Y decirme "¿Qué tal?", y quedaríamos
    Yo con la mancha roja de tus labios
    Tú con el tizne azul de mi carbónico

     

    Amor vendimia
  2. Sobre cartas de amor.

    Las circunstancias / tiempo en carne viva /
    Ponen a nuestro alcance pena y goces
    Pero
    Más de una vez nos llevan a remolque

    Amor es más que un juego o un diluvio
    Es el cuerpo y el alma a la intemperie
    Pero
    Si se va la lujuria ya no vuelve

    El trabajo es un bálsamo / un compás /
    Gracias a él lidiamos con las horas
    Pero
    Hay un ocio final que no perdona

    La vida puede ser un vendaval
    Que sacude mis sueños y tus duendes
    Pero
    La vida tiene obligación de muerte.

     
    Fuente: https://grandespoetasfamosos.blogspot.com/2009/01/mario-benedetti.html#roble

 Jorge Luis Borges

  1. A un poeta sajón
    1. Tú cuya carne, hoy dispersión y polvo,
      Pesó como la nuestra sobre la tierra,
      Tú cuyos ojos vieron el sol, esa famosa estrella,
      Tú que viniste no en el rígido ayer
      Sino en el incesante presente,
      En el último punto y ápice vertiginoso del tiempo,
      Tú que en tu monasterio fuiste llamado
      Por la antigua voz de la épica,
      Tú que tejiste las palabras,
      Tú que cantaste la victoria de Brunanburh
      Y no la atribuiste al Señor
      Sino a la espada de tu rey,
      Tú que con júbilo feroz cantaste,
      La humillación del vikingo,
      El festín del cuervo y del águila,
      Tú que en la oda militar congregaste
      Las rituales metáforas de la estirpe,
      Tú que en un tiempo sin historia
      Viste en el ahora el ayer
      Y en el sudor y sangre de Brunanburh
      Un cristal de antiguas auroras,
      Tú que tanto querías a tu Inglaterra
      Y no la nombraste,
      Hoy no eres otra cosa que unas palabras
      Que los germanistas anotan.
      Hoy no eres otra cosa que mi voz
      Cuando revive tus palabras de hierro.
      Pido a mis dioses o a la suma del tiempo
      Que mis días merezcan el olvido,
      Que mi nombre sea Nadie como el de Ulises,
      Pero que algún verso perdure
      En la noche propicia a la memoria
      O en las mañanas de los hombres.
    1. Ajedrez
  2. En su grave rincón, los jugadores
    Rigen las lentas piezas. El tablero
    Los demora hasta el alba en su severo
    Ámbito en que se odian dos colores.
    Adentro irradian mágicos rigores
    Las formas: torre homérica, ligero
    Caballo, armada reina, rey postrero,
    Oblicuo alfil y peones agresores.
    Cuando los jugadores se hayan ido,
    Cuando el tiempo los haya consumido,
    Ciertamente no habrá cesado el rito.
    En el Oriente se encendió esta guerra
    Cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
    Como el otro, este juego es infinito.
         Fuente: https://grandespoetasfamosos.blogspot.com/2009/01/jorge-luis-borges.html#roble

 Pablo Neruda

Martí (1890)


  1. Cuba, flor espumosa, efervescente
    Azucena escarlata, jazminero,
    Cuesta encontrar bajo la red florida
    Tu sombrío carbón martirizado,
    La antigua arruga que dejó la muerte,
    La cicatriz cubierta por la espuma.

    Pero dentro de ti como una clara
    Geometría de nieve germinada,
    Donde se abren tus últimas cortezas,
    Yace Martí como una almendra pura.

    Está en el fondo circular del aire,
    Está en el centro azul del territorio,
    Y reluce como una gota de agua
    Su dormida pureza de semilla.

    Es de cristal la noche que lo cubre.
    Llanto y dolor, de pronto, crueles gotas
    Atraviesan la tierra hasta el recinto
    De la infinita claridad dormida.
    El pueblo a veces baja sus raíces
    A través de la noche hasta tocar
    El agua quieta en su escondido manto.
    A veces cruza el rencor iracundo
    Pisoteando sembradas superficies
    Y un muerto cae en la copa del pueblo.

    A veces vuelve el látigo enterrado
    A silbar en el aire de la cúpula
    Y una gota de sangre como un pétalo
    Cae a la tierra y desciende al silencio.
    Todo llega al fulgor inmaculado.
    Los temblores minúsculos golpean
    Las puertas de cristal del escondido.

    Toda lágrima toca su corriente.

    Todo fuego estremece, su estructura.
    Y así de la yacente fortaleza,
    Del escondido germen caudaloso
    Salen los combatientes de la isla.
    Vienen de un manantial determinado.
    Nacen de una vertiente cristalina.

    Fuente: https://grandespoetasfamosos.blogspot.com/2009/01/pablo-neruda.html#roble